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Adherencia al tratamiento: por qué cada dosis importa

  • Corporación Anacroj
  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

Cuando un niño, niña o adolescente vive con artritis idiopática juvenil (AIJ), el tratamiento es parte fundamental del cuidado de su salud. Seguir las indicaciones del equipo médico, asistir a los controles y mantener las terapias recomendadas puede ayudar a controlar la inflamación, proteger las articulaciones y favorecer una mejor calidad de vida.


A esto se le conoce como adherencia al tratamiento.


¿Qué significa tener una buena adherencia?

La adherencia es seguir, de manera constante, las indicaciones acordadas con el equipo de salud: tomar o administrar los medicamentos según la dosis y frecuencia indicadas, asistir a los controles, realizar las terapias complementarias y comunicar cualquier dificultad o efecto adverso.


No significa hacerlo todo perfectamente. Pueden existir olvidos, cambios de rutina o momentos difíciles. Lo importante es no suspender ni modificar el tratamiento por cuenta propia y conversar con el equipo tratante cuando algo se vuelve complicado.


Barreras frecuentes

Mantener un tratamiento durante meses o años puede ser un desafío para toda la familia. Algunas dificultades habituales son:

  • Olvidos o cambios en las rutinas familiares.

  • Cansancio frente a un tratamiento prolongado.

  • Miedo a los medicamentos o a sus posibles efectos secundarios.

  • Dificultades para administrar un medicamento.

  • Molestias relacionadas con algunos tratamientos.

  • Problemas para compatibilizar controles y terapias con el colegio u otras actividades.

  • Sentirse bien y pensar que ya no es necesario continuar.

  • Falta de información o dudas sobre la enfermedad y el tratamiento.


Identificar estas barreras es el primer paso para buscar soluciones junto al equipo de salud.


Estrategias que pueden ayudar a la familia

La adherencia no tiene por qué ser una responsabilidad de una sola persona. Toda la familia puede colaborar.


Establecer rutinas: asociar la toma o administración del medicamento con una actividad cotidiana puede facilitar el cumplimiento.


Usar recordatorios: alarmas, calendarios o aplicaciones pueden ayudar a disminuir los olvidos.


Anticiparse a los cambios: si habrá un viaje, vacaciones, actividades escolares u otro cambio de rutina, es recomendable planificar con anticipación cómo mantener el tratamiento.


Involucrar al niño, niña o adolescente: según su edad y nivel de autonomía, puede participar progresivamente en el cuidado de su tratamiento.


Hablar de las dificultades: si existe rechazo, miedo, dolor, efectos adversos o cansancio, es importante comunicarlo al equipo tratante. Muchas veces existen alternativas para facilitar el tratamiento.


Mantener los controles: aunque los síntomas hayan disminuido, los controles permiten evaluar la evolución de la enfermedad y decidir si es necesario mantener, ajustar o modificar el tratamiento.


¿Qué puede pasar si se interrumpe el tratamiento?

Sentirse bien no siempre significa que la enfermedad haya desaparecido. En la AIJ, la inflamación puede disminuir o no ser evidente, pero eso no significa que sea seguro suspender los medicamentos sin indicación médica.


Interrumpir o modificar un tratamiento por cuenta propia puede aumentar el riesgo de que la enfermedad vuelva a activarse. Una reactivación de la inflamación puede provocar dolor, rigidez, hinchazón y limitación del movimiento, además de afectar las articulaciones y otras áreas dependiendo del tipo de AIJ.


Por eso, si se está considerando suspender, reducir o cambiar un medicamento, la decisión debe tomarse junto al equipo médico.


Cada dosis forma parte de un objetivo mayor

La adherencia no se trata solamente de cumplir con una indicación. Detrás de cada dosis, control o sesión de terapia existe un objetivo: mantener la enfermedad controlada, proteger la salud y ayudar a que niños, niñas y adolescentes puedan desarrollar su vida con la mayor normalidad posible.


Si existen dificultades para seguir el tratamiento, pedir ayuda también es parte del tratamiento. Hablar con el equipo de reumatología pediátrica permite encontrar estrategias adaptadas a cada familia.


No suspendas ni modifiques un tratamiento sin consultar previamente con el equipo de salud.


Contenido patrocinado por Laboratorios Abbvie.

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